Un río nuevo de miles de años

La primera edición de Río Mundi se ha convertido en uno de los eventos del año en la ciudad de Córdoba por muchos motivos, pero sobre todo, por uno en concreto: Ha logrado su principal objetivo, que era que la ciudad volviera la mirada hacia el Río Guadalquivir, el propio emblema de la ciudad, y lo viera como hacía años que no lo veía.

Como algo vivo. Como un ente propio, a partir del cuál se articula el pasado, el presente y el futuro de la ciudad. Estamos convencidos de que Río Mundi ha cambiado la forma en la que los cordobeses se van a relacionar con el río, que durante 3 días volvió a ser navegable, volvió a ser un espacio comercial y volvió a ser el marco incomparable en el que surge la vida.

Un río nuevo de miles de años ha sido el Guadalquivir mientras ha durado Río Mundi. Un crisol de culturas, una batidora de sonidos, un luz en la oscuridad, una herramienta de cambio.

A partir de Río Mundi ya nadie verá raro que la Ribera de esta ciudad esté llena de actividades deportivas, que el propio río esté ocupado por decenas de piraguas o de barcos de vela, o que los molinos se conviertan en templos de historia y conocimiento del medio ambiente. Nadie se sorprenderá cuando los acordes de una guitarra crucen de lado a lado del puente romano. Nadie dirá que la antigua entrada a Córdoba no era una primera etapa en una carrera hacia la felicidad.

Río Mundi ha sido todo eso y más. Hasta el año próximo.

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